Daniel Grinstein, de 76 años, ingresó solo a la guardia del Hospital Rivadavia cerca de las 2:30 del 20 de junio de 2025, con la ropa mojada y quemaduras en la cara, brazos, pecho y piernas. Antes de ser internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado, alcanzó a decir: «Tuve problemas en casa». Según el diagnóstico inicial, más del 75% de su cuerpo estaba afectado por un líquido corrosivo que incluso deterioraba los guantes de látex y causaba irritación en los ojos del personal médico.

Después de ser estabilizado, fue trasladado al Sanatorio Agote, donde permaneció en terapia intensiva hasta el 14 de julio, cuando falleció debido a las quemaduras internas sufridas.
La investigación comenzó tras la intervención policial en el hospital público donde fue atendido. El caso quedó a cargo del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 12 de la Ciudad de Buenos Aires. La esposa de Daniel declaró que aquella noche su hijo, Lucas Martín Grinstein, de 38 años, lo llamó porque se sentía mal, motivo por el cual Daniel fue hasta su departamento en Recoleta.
Lo ocurrido dentro del apartamento está bajo diversas hipótesis. Una sostiene que Daniel se quedó dormido en un sillón y fue atacado por Lucas, quien le arrojó un líquido hirviendo que, según pericias, era de origen vegetal, como aceite. Este ataque provocó quemaduras de tercer grado en casi el 80% del cuerpo, afectando rostro, tórax, brazos y piernas.
Testigos afirmaron que Daniel había pedido a sus vecinos no llamar al 911 ante episodios de salud mental de su hijo, sino comunicarse directamente con él. Asimismo, la policía destacó que la misma noche del ataque Lucas tomó un vuelo desde el Aeroparque Jorge Newbery con destino a Río de Janeiro.
La justicia porteña se declaró incompetente y el caso pasó a la Fiscalía N° 14 del fuero nacional, donde se abrió una causa por homicidio agravado, inicialmente en grado de tentativa, hasta el fallecimiento de la víctima.
Entre las medidas tomadas, se realizó un allanamiento en el departamento de Lucas, ubicado en un edificio sobre la calle Austria al 1900, Recoleta. Allí se encontró un sillón verde con daños compatibles con un «foco ígneo» y se secuestraron cuatro botellas de plástico con un líquido similar al alcohol etílico, además de otros elementos de interés.
Las cámaras de seguridad registraron que ambos salieron del edificio pasada la medianoche; Daniel se dirigió en una dirección y Lucas en otra, con el rostro golpeado y sujetándose un brazo, sin mostrar una actitud desesperada. Un empleado de una empresa de seguridad privada, encargado del tótem en el hall, declaró que alrededor de las 4 de la mañana vio a Lucas sacar una bolsa negra con basura y le contó que su padre se había resbalado y lastimado un brazo, negándose a que llamaran a la policía.
Tras el hecho, Lucas viajó a Brasil y fue detenido en Río de Janeiro luego de protagonizar disturbios en un hotel donde se hospedaba. Interpol fue notificada del pedido de detención internacional emitido por el Juzgado Nacional en lo Criminal N° 17.
Lucas, traductor de francés, cuenta con un antecedente por una denuncia por hostigamiento presentada por una empleada de un local en Palermo. El 11 de septiembre fue extraditado a Argentina y alojado en la Alcaidía Comunal de la Comuna 4, en Barracas.
La defensa solicitó al Juzgado Nacional en lo Civil N° 85 que se determine la capacidad mental de Lucas al momento del hecho y en la actualidad. En consecuencia, se ordenó una junta médica interdisciplinaria integrada por un neurólogo, un psicólogo y un psiquiatra. Además, se dispuso su traslado al pabellón Prisma del Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, destinado a internos con problemas de salud mental.
Lucas Grinstein está acusado de homicidio agravado por el vínculo, delito que contempla una pena única de prisión perpetua.
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